Declaración de la directora ejecutiva del UNFPA, Sra. Diene Keita en el Día Mundial de la Salud (7 de abril)
Hoy, con motivo del Día Mundial de la Salud, el UNFPA se une a la comunidad internacional para respaldar la ciencia en favor de un futuro más saludable.
La innovación en la salud mundial, cuando se basa en la evidencia, reduce las desigualdades en el acceso y ofrece más opciones a más personas. Las innovaciones impulsadas por la ciencia tienen un enorme potencial para mejorar la salud de las mujeres y construir sociedades resilientes e inclusivas, especialmente en las comunidades más remotas y desatendidas. Estas innovaciones están resolviendo problemas reales para personas reales.
Gracias a los innovadores diagnósticos móviles, el personal sanitario puede ofrecer una amplia gama de servicios de salud en una sola visita. Los ecógrafos portátiles y las pruebas de detección de cáncer de cuello uterino están llevando atención vital a comunidades sin acceso a los servicios de salud convencionales. Las plataformas digitales proporcionan información y servicios confidenciales, libres de estigmas, a jóvenes y grupos marginados. Y las innovaciones en el autocuidado, como los anticonceptivos inyectables autoadministrados, están empoderando a mujeres, niñas y poblaciones vulnerables con una mayor autonomía corporal. No se trata solo de comodidades, sino salvavidas esenciales.
La ciencia nunca ha ofrecido tantas posibilidades para la salud; sin embargo, demasiadas mujeres siguen quedándose atrás.
Durante décadas, la investigación ha restado prioridad a la salud de las mujeres: solo el 7 % se enfoca en condiciones que afectan a las mujeres exclusivamente. Además, las innovaciones de vanguardia centradas en la mujer suelen ser demasiado costosas o inaccesibles.
Este descuido se refleja a lo largo de la vida de las mujeres. Las mujeres pasan un 25 % más de su vida con problemas de salud en comparación con los hombres, y registran peores resultados en casi todos los indicadores de salud. Cada año, se estima que 260.000 mujeres mueren por complicaciones durante el embarazo y el parto; casi todas estas muertes son evitables.
Las mujeres más marginadas son las que experimentan menos mejoras en el acceso a la salud a lo largo del tiempo, si es que experimentan alguna. Los problemas de salud no atendidos en la mitad de la población mundial se acumulan rápidamente, generando una carga considerable para las sociedades y las economías.
Por el contrario, cerrar la brecha en la salud de las mujeres generaría beneficios significativos. El aumento de la participación laboral, la superación educativa y los avances intergeneracionales derivados de cerrar esta brecha podrían aportar al menos un billón de dólares anuales para 2040.
Es momento de convertir los avances científicos en una mejor salud para todas las personas. Esto implica desarrollar marcos regulatorios favorables y producción regional para aumentar la disponibilidad y reducir los costos. También requiere invertir en sistemas de salud sólidos que puedan traducir las innovaciones en prácticas estándar mediante cadenas de suministro eficientes y personal bien capacitado. Y, sobre todo, priorizar las soluciones basadas en lo que las mujeres quieren y necesitan.
Los avances tecnológicos, incluidos los de la atención sanitaria, han transformado nuestras vidas de múltiples maneras. A medida que el mundo se transforma en medio de cambios demográficos y otras transformaciones profundas, renovemos el llamado a la salud y el progreso para todas las personas.
Es hora de cerrar las brechas persistentes en materia de salud, equidad y economía que impiden que las innovaciones médicas lleguen a los más vulnerables. Un futuro más saludable para todas las personas empieza por invertir hoy en la salud de las mujeres y las niñas.