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Con los centros de maternidad bajo ataque, más mujeres corren el riesgo de morir durante el embarazo y el parto en Ucrania

calendar_today10 Diciembre 2025

Varios trabajadores sanitarios y constructores en un espacio entre las gruesas paredes de hormigón de un búnker subterráneo en construcción
Con el apoyo del UNFPA, la sala de maternidad del Centro Perinatal de la ciudad de Jersón se reconstruyó dentro de un búnker, lo que garantiza que las mujeres puedan dar a luz en condiciones más seguras a pesar de los continuos ataques. © UNFPA Ucrania /Olha Lavryk

JERSÓN/KIEV, Ucrania – En la unidad neonatal del Hospital de Kiev, Anton* descansa en una incubadora móvil. Nació prematuro hace tres días, algo que, según los trabajadores sanitarios, es cada vez más habitual. 

“Muchas de las mujeres que acuden aquí sufren un estrés enorme”, explicó el Dr. Heintz, obstetra, al UNFPA, la agencia de las Naciones Unidas para la salud sexual y reproductiva, que proporciona incubadoras móviles al hospital. “El miedo, la incertidumbre, el viaje... todo ello contribuye a que haya complicaciones en el embarazo”.

La violencia, el estrés y los desplazamientos han tenido consecuencias devastadoras para las mujeres embarazadas y los recién nacidos en Ucrania, con un aumento del 37 % en las tasas de mortalidad materna entre 2023 y 2024 según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus asociados.

“Hemos observado un aumento de los partos prematuros. Además, estos bebés dependen de respiradores, de medicamentos que les ayudan a respirar y del personal que permanece en el hospital incluso durante los bombardeos”, añadió el médico, quien también ha sido desplazado de su hogar en Donetsk.

Los frecuentes cortes de electricidad, los daños en las infraestructuras y la falta de suministros y equipos hacen que muchos bebés prematuros como Anton dependan de los suministros y equipos humanitarios de organizaciones como el UNFPA. 

“En algunos casos, es la diferencia entre la vida y la muerte”, explicó el Dr. Heintz. “Cuando comienzan los bombardeos, nosotros seguimos [trabajando]”. 

La sanidad bajo ataque

A principios de octubre de 2025, un misil impactó en un hospital de maternidad apoyado por el UNFPA en la ciudad de Sumy, en el noreste de Ucrania. Más de 160 mujeres embarazadas y nuevas madres, recién nacidos y trabajadores sanitarios lograron refugiarse en un sótano justo antes del impacto. 

Y la semana pasada, un hospital de maternidad de Jersón apoyado por el UNFPA resultó dañado en un ataque. Una vez más, los trabajadores sanitarios y los pacientes se refugiaron en el sótano, construido con el apoyo del UNFPA. El Centro Perinatal de la ciudad de Jersón se encuentra a solo 1,5 kilómetros de la línea del frente activa y sigue bajo la amenaza constante de ataques con artillería y drones. Afortunadamente, nadie resultó herido e incluso se asistió el parto de una niña en el refugio subterráneo.

Muchos hospitales han trasladado las salas de parto a instalaciones subterráneas, adaptándose a unas condiciones aterradoras que pocos sistemas de salud del mundo podrían soportar. 

 “Cuando comienzan los bombardeos, nosotros seguimos trabajando” – Dr. Heintz

Varias camas individuales de madera con sábanas sencillas muy juntas las unas de las otras en un búnker con paredes descascarilladas y sillas apiladas visibles al fondo
El personal sanitario y los pacientes han buscado refugio en las instalaciones subterráneas del Centro Perinatal de Járkov aunque, dado que no se ha renovado desde su creación, no puede proporcionar toda la seguridad y comodidad que necesitan las pacientes de maternidad. © UNFPA Ucrania/Olha Lavryk

Para los trabajadores sanitarios, estas intervenciones forman parte de una realidad cotidiana que ha redefinido lo que significa prestar atención materna. Los médicos y las parteras del país trabajan ahora en salas en las que la electricidad puede fallar en cualquier momento y las sirenas antiaéreas interrumpen los partos.

Los ataques forman parte de un patrón de terror más amplio que recorre toda Ucrania, donde más de 80 centros de atención materna y neonatal han sido dañados o destruidos desde que comenzó la invasión a gran escala de Rusia en febrero de 2022, con más de 2.500 centros de salud afectados en todo el país. 

Guerra, estrés y falta de acceso a servicios médicos

Cada nuevo ataque contribuye a agravar el agotamiento nacional. Las necesidades en materia de salud mental en Ucrania están aumentando considerablemente. Una encuesta reciente revela que casi el 60 % de los ucranianos sufre actualmente ansiedad y estrés intenso debido a los constantes bombardeos, los desplazamientos y las pérdidas. Los expertos han advertido de que millones de personas corren el riesgo de desarrollar trastornos de salud mental como consecuencia de la guerra.

Una mujer junto a un bebé en una incubadora iluminado por una luz azul
Una madre cuida a su recién nacido en una incubadora en el Centro Perinatal de la ciudad de Jersón que cuenta con el apoyo del UNFPA © UNFPA Ucrania/Olha Lavryk

Los médicos también han relacionado el estrés crónico, los desplazamientos y la interrupción frecuente de los servicios médicos con el aumento de las complicaciones en el embarazo, especialmente entre las mujeres que viven en zonas de combate.

En Jersón, el UNFPA estima que el número de partos prematuros ha alcanzado el 11,8 %, casi el doble de la media nacional, y la región también tiene la tasa de mortinatalidad más alta del país.

Muchas ciudades y pueblos de Jersón siguen parcialmente sin suministro eléctrico, calefacción ni atención médica, lo que hace que las altas tasas actuales de partos por cesárea sean aún más peligrosas. El último informe también indica que la tasa media de partos por cesárea en toda Ucrania se sitúa por encima del 28 %, muy por encima del 10-15 % recomendado por la OMS, y que algunos de los niveles más altos se registran cerca de la línea del frente, alcanzando cifras de hasta un 46 % en Jersón. 

El derecho a dar a luz en condiciones seguras y dignas

El UNFPA proporciona a los hospitales de toda Ucrania suministros esenciales como incubadoras móviles, equipos neonatales estériles y medicamentos vitales para los recién nacidos prematuros. Entre estos medicamentos se incluyen Curosurf y Peyona, que pueden ser fundamentales para ayudar a los bebés prematuros a respirar más fácilmente en una etapa tan vulnerable de su vida.

“En algunos casos, es la diferencia entre la vida y la muerte” – Dr. Heintz

El UNFPA también está apoyando la construcción y remodelación de salas de maternidad subterráneas que permiten a las mujeres dar a luz de forma segura, incluso bajo bombardeos. En el Centro Perinatal de la ciudad de Jersón, la sala subterránea registró un total de 118 partos subterráneos en 2024 y 110 partos hasta la fecha en 2025. 

En Sumy funciona una instalación similar y en Járkov se están construyendo otros dos centros con el apoyo del Gobierno de Irlanda.

A pesar de las duras condiciones, los trabajadores de salud materna hacen hincapié en la necesidad de estabilidad y continuidad en la atención sanitaria. La capacidad de dar a luz de forma segura, según explicaron al UNFPA, no es solo una necesidad médica, sino una señal de que la vida comunitaria puede seguir existiendo en medio de la guerra.

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