NACIONES UNIDAS, Nueva York – Un nuevo llamamiento humanitario publicado hoy por el UNFPA, la agencia de las Naciones Unidas para la salud sexual y reproductiva, solicita 1.000 millones de dólares estadounidenses en financiación urgente para 2026 con el fin de apoyar a las mujeres y las niñas afectadas por algunas de las peores crisis del mundo y que han sufrido algunos de los efectos más duros de los recortes presupuestarios sin precedentes que ha sufrido el sector de la ayuda humanitaria este año.
El Panorama General de la Acción Humanitaria del UNFPA de 2026 tiene como objetivo satisfacer las necesidades de más de 34 millones de mujeres, niñas y jóvenes en 42 países. La mitad de la financiación se destina a solo cinco crisis: Afganistán, la República Democrática del Congo, el Territorio Palestino Ocupado, Sudán y Yemen; todos ellos sacudidos por conflictos y azotados por desastres climáticos.
En todo el mundo, las interrupciones y los cierres de 2025 han tenido efectos devastadores en tiempo real. En algunos lugares, los servicios de salud materna y reproductiva se han deteriorado tanto que las mujeres dan a luz habitualmente sin atención cualificada, mientras que la violencia de género está aumentando considerablemente debido al cierre de los servicios de apoyo.
Sin embargo, a pesar del número récord de personas que necesitan ayuda, las organizaciones humanitarias solicitan este año menos dinero que en los anteriores, ya que son conscientes de que los recursos se están agotando. Las mujeres y las niñas entran en 2026 bajo la sombra del peligro y la incertidumbre, en medio de emergencias cada vez más graves a las que el sistema de respuesta mundial no puede hacer frente a tiempo.
A continuación presentamos cinco maneras cruciales en las que el UNFPA les está brindando apoyo y lo que podría suceder si no pudiera hacerlo.
1- Miles de mujeres y niñas han encontrado un refugio seguro frente a la violencia en Sudán
En Sudán, la violencia sexual relacionada con los conflictos se ha casi triplicado desde 2024, al tiempo que los sistemas de protección se han colapsado.
Salam*, de 19 años, fue agredida sexualmente por hombres armados mientras huía de la violencia que se ha desatado recientemente en El Fasher. “Me llevaron a su oficina y me violaron antes de permitirme seguir caminando”, contó a los trabajadores sanitarios en un espacio seguro apoyado por el UNFPA en Tawila, donde recibió tratamiento.
Este espacio era uno de los casi 1.500 que apoya el UNFPA en 48 países y que seguirá funcionando en 2026 si su llamado recibe la financiación suficiente. En 2025, el llamamiento humanitario para Sudán se financió en poco más del 40 %, lo que provocó el cierre de 40 espacios seguros. Esto privó a un millón de mujeres y niñas del acceso a servicios que les ayudaran a recuperarse de la violación, el abuso y la explotación sexuales y otras formas de violencia.
Llamamiento para Sudán en 2026: 116,5 millones de dólares
2- Un salvavidas en un sistema sanitario destrozado en el Territorio Palestino Ocupado
En Gaza, los implacables ataques contra los hospitales y la denegación sistemática y prolongada de ayuda vital han diezmado el sistema sanitario. Aunque poco más de un tercio de los centros de salud siguen funcionando, uno de cada tres embarazos es ahora de alto riesgo y alrededor del 70 % de los bebés nacen prematuros y con bajo peso, lo que pone en peligro sus posibilidades de supervivencia.
“Las contracciones comenzaron a las 4 de la madrugada, pero no había nadie que me ayudara”, declaró Yasmeen, una partera de la ciudad de Gaza que habló con el UNFPA. “No tuve más remedio que traer al mundo a mi propio bebé”.
El UNFPA y sus asociados trabajan para restablecer los servicios de salud reproductiva y protección tanto en Gaza como en la Ribera Occidental. En Gaza se están restableciendo o reabriendo clínicas, espacios seguros y centros juveniles. A pesar de las enormes dificultades, los equipos móviles y las parteras están logrando llegar a las comunidades desplazadas y se están entregando suministros y equipos a los hospitales, siempre que el acceso lo permite. En la Ribera Occidental, las clínicas móviles, las redes de parteras y los centros de salud materna de emergencia siguen funcionando a pesar de las restricciones de circulación.
En 2026, el UNFPA se compromete a garantizar una atención constante y especializada para que las mujeres y las niñas de Palestina no tengan que afrontar solas el parto, la violencia y los traumas.
Llamamiento para el Territorio Palestino Ocupado en 2026: 110 millones de dólares
3- Proteger la vida de las mujeres embarazadas y los recién nacidos en Afganistán
Los informes de las oficinas de país del UNFPA muestran que hasta 12 millones de mujeres y niñas podrían perder el acceso a servicios de salud esenciales en 2025 y 2026 si no se cubren las lagunas de financiación actuales. De ellas, 6,3 millones se encuentran en Afganistán.
Ya devastado por los conflictos, la pobreza y los desastres climáticos, Afganistán sufrió dos grandes terremotos en 2025. Con miles de muertos y la infraestructura destruida, las carreteras y los pasos de montaña quedaron bloqueados durante semanas. Era prácticamente imposible llegar a los centros de salud que seguían funcionando.
Maska, consejera psicosocial de un equipo sanitario móvil apoyado por el UNFPA y desplegado en las zonas afectadas, comentó: “Las mujeres y los niños, en particular, están extremadamente traumatizados”.
Pero el suyo es uno de los pocos puestos críticos que quedan, ya que casi 600 trabajadoras sanitarias perdieron su empleo este año debido a los recortes presupuestarios. Afganistán ya es uno de los lugares más peligrosos del mundo para dar a luz, puesto que cada dos horas fallece una mujer por causas relacionadas con el embarazo.
Se estima que 24.000 mujeres afganas dan a luz cada mes en zonas de difícil acceso con graves obstáculos para lograr un parto seguro; ahora, muchas tendrán poco o ningún acceso a una atención médica vital.
Llamamiento para Afganistán en 2026: 90 millones de dólares
4- Apoyo a la atención de la salud mental y la seguridad en Yemen
Después de casi una década de guerra, Yemen sigue siendo una de las crisis humanitarias más graves y prolongadas del mundo, con millones de personas que luchan contra el hambre, el desplazamiento y las enfermedades.
Alrededor de tres mujeres mueren cada día por causas relacionadas con el embarazo y el parto, aunque la gran mayoría de estas muertes se podrían prevenir con atención médica cualificada. Sin embargo, solo uno de cada cinco centros de salud en funcionamiento ofrece servicios de salud materno-infantil, por lo que muchas mujeres dan a luz en casa sin asistencia sanitaria.
Salwa* se vio obligada a casarse con solo 17 años y, posteriormente, sufrió complicaciones peligrosas durante el parto. “Estaba muy asustada. No entendía lo que le estaba pasando a mi cuerpo”, contó al UNFPA. “Pensé que me iba a morir”.
Un espacio seguro del UNFPA le garantizó una atención médica rápida: “No me trataron como un caso más, sino como un ser humano que merece atención y apoyo”, afirmó.
El UNFPA es el único proveedor de medicamentos vitales de salud reproductiva en Yemen y lidera la coordinación y la prestación de servicios de salud reproductiva y protección para las mujeres en todo el país. Esto incluye el apoyo a la atención obstétrica y materna de emergencia y la gestión de una red de espacios seguros, refugios y centros especializados en salud mental para la prevención y respuesta frente a la violencia de género.
Sin embargo, los drásticos recortes de financiación han provocado que casi 1.500 trabajadores sanitarios hayan perdido ya sus empleos y que 2 millones de mujeres y niñas puedan perder el acceso a servicios esenciales en 2025 y 2026.
Llamamiento para Yemen en 2026: 70 millones de dólares
5- Ayudar a los jóvenes a sanar en la República Democrática del Congo
En la República Democrática del Congo, los desplazamientos masivos y los años de conflicto han dejado a millones de sobrevivientes de violaciones sin tratamiento crítico. En la primera mitad de 2025, al menos 33 ataques tuvieron como objetivo centros de salud y trabajadores sanitarios, lo que impidió las derivaciones y dejó las clínicas sin suministros y sin personal. La violencia de género, que ya era elevada, se ha disparado a lo largo de 2025, y solo en Kivu del Norte se registró un aumento de casi el 40 % en las denuncias de violaciones en los primeros seis meses.
Pero estos delitos se pueden prevenir y se puede ayudar a las sobrevivientes a sanar, lo que, según los expertos, puede romper el ciclo de violencia. “Para sanar nuestras heridas de guerra, debemos protegernos a nosotros mismos en lugar de infligir el mismo dolor a los demás”, declaró al UNFPA Sarah Kyabu Ntambwe, defensora de la paz y de los derechos de las mujeres.
Sin embargo, las restricciones de acceso, los ataques y la grave falta de financiación han obligado a tomar decisiones difíciles, dejando lagunas donde las necesidades son mayores. Sin líneas de suministro estables y servicios de salud protegidos de la violencia, las consecuencias se traducirán en muertes prevenibles y traumas no tratados.
Llamamiento para la República Democrática del Congo en 2026: 54,9 millones de dólares
No dejemos que se apague la luz sobre las mujeres y niñas
En septiembre, el llamamiento humanitario del UNFPA para 2025 había llegado a más de 9 millones de personas con servicios de salud reproductiva y prevención y respuesta frente a la violencia de género. Y todo ello a pesar de contar con poco más de un tercio de la financiación necesaria.
Sin embargo, estas cifras siguen siendo inferiores a las del año anterior debido a los recortes de financiación que han obligado al UNFPA a cerrar más de 1.000 centros de salud y 250 espacios seguros en los entornos más frágiles del mundo.
La Directora Ejecutiva del UNFPA, la Sra. Diene Keita, afirma en el llamamiento: “En Sudán del Sur, una sobreviviente de violencia de género se sentó bajo el techo de un espacio seguro apoyado por el UNFPA y preguntó al personal: ‘En este centro podemos olvidar todo el trauma que hemos sufrido. ¿Adónde iremos si cierra?’".
El año que viene, como cada año, el UNFPA trabajará para mantener los servicios de salud sexual y reproductiva y de protección frente a la violencia de género en el centro de la acción humanitaria y para defender los derechos de las mujeres y las niñas en todas las situaciones de crisis.
Porque, añadió la Sra. Keita, “cuando los sistemas mundiales fallan, el UNFPA mantiene al alcance de la mano la atención vital necesaria”.
*Se han cambiado los nombres por motivos de privacidad y protección