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“Cuando las niñas tienen éxito, toda la comunidad cambia”: Un refugio rural en Kenya da esperanza a las niñas pese a la mutilación genital femenina

calendar_today28 Octubre 2025

Tres jóvenes de pie sonríen frente a un edificio verde de metal. Todas llevan camisetas blancas con el logotipo del UNFPA
Tres jóvenes de la organización Mission with a Vision sonríen en el exterior del refugio donde las sobrevivientes encuentran seguridad, educación y apoyo. © UNFPA Kenya / Cyan Haribhai

CONDADO DE NAROK, Kenya – “La mutilación genital femenina se lleva a cabo en secreto y, en algunas aldeas del condado de Narok, la tasa es de hasta el 99 %”, explica Patrick Ngigi, fundador de la organización comunitaria Mission with a Vision.

Aunque, en Kenya, la prevalencia de mujeres y niñas sometidas a la mutilación genital femenina se ha reducido a la mitad en los últimos 20 años, de más del 30 % en 2002 al 15 % en 2022, cada año miles de niñas siguen siendo víctimas de esta dolorosa violación de los derechos humanos que es, además, potencialmente mortal.

A pesar de que se impuso una prohibición nacional en 2011, esta práctica sigue siendo común, especialmente en las comunidades rurales. Con el apoyo del UNFPA, la agencia de las Naciones Unidas para la salud sexual y reproductiva, Mission with a Vision ofrece un espacio seguro para quienes huyen de la mutilación genital femenina, el matrimonio infantil y otras formas de violencia de género.

Un hombre sonríe ampliamente frente a unas puertas de metal azul brillante en el patio del refugio.
Patrick Ngigi, fundador de Mission with a Vision, un espacio seguro para mujeres y niñas apoyado por el UNFPA © UNFPA Kenya/Cyan Haribhai 

“En 1997, yo estaba trabajando como director en una escuela cuando una niña se me acercó y me pidió ayuda para que no la casaran”, recordó el Sr. Ngigi. “La llevé a la casa de mi madre porque no teníamos ningún centro de acogida disponible, y así es como comenzó Mission with a Vision”.

Desde entonces, ha crecido hasta convertirse en un refugio que puede alojar hasta 120 niñas en dos centros, que cuentan con el apoyo del UNFPA.

Historias de resiliencia

Esther Kulet, a survivor supported by UNFPA through Mission with a Vision, shares her journey as she prepares to graduate as a veterinarian. © UNFPA Kenya / Cyan Haribhai
Esther Kulet, una sobreviviente apoyada por el UNFPA a través de Mission with a Vision, comparte su recorrido vital mientras se prepara para graduarse como veterinaria. © UNFPA Kenya / Cyan Haribhai

Para las sobrevivientes y las niñas en riesgo de sufrir mutilación genital femenina, los refugios y los espacios seguros desempeñan un papel fundamental al ofrecerles protección, esperanza y un nuevo comienzo. Muchas de las niñas que llegan a Mission with a Vision arrastran profundas cicatrices físicas y emocionales. 

“Mi familia no estaba nada contenta cuando me escapé de casa porque todo el mundo en la comunidad hablaba de ello y sentían que les había avergonzado”, explicó Esther Kulet, quien huyó a los 14 años para escapar de esta práctica nociva. 

El refugio se convirtió en su hogar hasta que terminó la escuela y se marchó a la universidad. Ahora, con 22 años, acaba de graduarse y trabaja como veterinaria cualificada. 

Maryanne aparece de pie y con frijoles en las manos sobre una lona se utiliza para secar frijoles.
Maryanne, una sobreviviente apoyada por Mission with a Vision, contribuye al trabajo de la granja y desempeña un papel vital en el apoyo a otras niñas en el refugio. © UNFPA Kenya / Cyan Haribhai 

A lo largo de los años, Mission with a Vision ha proporcionado refugio a más de 3.200 niñas que escapaban de la mutilación genital femenina, el matrimonio infantil, la violación y otras formas de violencia de género. No sólo reciben seguridad, sino también educación, formación profesional y asesoramiento. Las niñas que no pueden regresar a la escuela debido a embarazos precoces reciben capacitación en oficios como la sastrería y la peluquería, lo que les permite reconstruir sus vidas con dignidad. 

Maryanne, una joven de 23 años, recordó la desesperación que la consumía durante una infancia marcada por los abusos. “Perdí a mi madre cuando era pequeña y tuve que irme a trabajar como empleada doméstica”, relató al UNFPA. “Me trataron muy mal. Tenía que trabajar las 24 horas del día… llegué a pensar que la única solución era el suicidio”. 

En Mission with a Vision, declaró, "encontré a gente que me entendió. Ahora que trabajo aquí  les digo a las niñas más jóvenes que no se rindan ya que no hay nada imposible en este mundo”.

Desde que se unió al refugio, se ha convertido en supervisora y mentora y tiene 20 niñas a su cuidado. “Incluso los momentos más sencillos como compartir una comida, cantar y bailar juntas son momentos de sanación”, afirmó.

“En Navidad, sacrificamos una cabra, cocinamos chapati y col y bailamos. Nos sentimos como en casa y eso es lo más importante”, explicó Maryanne.

Tres jóvenes con delantales morados brillantes señalan los dulces que han horneado en la panadería de formación del refugio
En el espacio seguro, las jóvenes aprenden repostería y otras habilidades profesionales que les ayudan a desarrollar su confianza e independencia económica. © UNFPA Kenya / Cyan Haribhai

Un llamado en favor de más refugios

Un informe de la Secretaría de Igualdad Generacional de Kenya de 2022 reveló que el país cuenta con 54 refugios privados y centros de acogida para sobrevivientes de violencia de género operativos, pero están ubicados en apenas 18 de los 47 condados. La financiación inadecuada torna muchos refugios vulnerables a los cierres y deja a las sobrevivientes en mayor riesgo de sufrir daños y sin los servicios necesarios como alojamiento temporal, asesoramiento y apoyo legal.

“Tenemos muchas niñas que vienen al refugio en busca de ayuda”, indicó el Sr. Ngigi. “Una vez, enviamos a una niña a la escuela y regresó con 11 niñas más que querían nuestra ayuda para escapar de la mutilación genital femenina. No podíamos rechazarlas”.  

El centro también recibe a niñas de condados vecinos y lejanos que no tienen refugios operativos.  

Cambiando las comunidades

Con financiación de Noruega, el UNFPA ha prestado apoyo a Mission with a Vision para ampliar su programa de capacitación basado en aptitudes y para equipar sus centros con suministros muy necesarios, como ropa de cama. Esta financiación también ha permitido que el centro lleve a cabo actividades de sensibilización entre las comunidades para cambiar las normas sociales y de género perjudiciales que impulsan la mutilación genital femenina, el matrimonio infantil y otros tipos de violencia de género.

Una niña usa una máquina de coser para trabajar en un paño morado
La formación profesional en sastrería proporciona a las sobrevivientes habilidades prácticas para ganarse la vida. © UNFPA Kenya / Cyan Haribhai 

 “Cuando las niñas tienen éxito, toda la comunidad cambia”. 

El efecto dominó de esta iniciativa es innegable. 

En todo el condado de Narok, se sabe que más de la mitad de las niñas son sometidas a la mutilación genital femenina, una práctica muy extendida entre las comunidades masái de la zona. No obstante, en una aldea masái, una graduada de Mission with a Vision regresó para hablar con los ancianos que antes se resistían al cambio. Desde entonces, los ancianos han pedido al refugio que acoja a las niñas que lo necesiten. 

“No se puede luchar contra la cultura con un arma de fuego, solo se puede luchar contra ella con un cambio de mentalidad”, afirmó el Sr. Ngigi. “Cuando las niñas tienen éxito, toda la comunidad cambia”. 

El refugio también hace hincapié en la reconciliación con las familias siempre que sea posible. Con una cuidadosa mediación, muchas niñas se han reunido con sus padres en condiciones más seguras y con más apoyo.

“La mutilación genital femenina no es algo bueno. Hace que las niñas crean que están listas para el matrimonio cuando todavía son niñas”, explicó Esther. “Ahora soy un modelo a seguir en nuestra familia porque soy la única que ha terminado sus estudios”.

Esther espera que su trabajo en medicina veterinaria también allane el camino para otras niñas. “Es raro que las mujeres sigan esa ruta académica porque es difícil y hay en nuestra comunidad quienes piensan que es solo para hombres. Ahora ven que las niñas también pueden hacerlo”.

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