La mutilación genital femenina viola cinco derechos humanos fundamentales: el derecho a no sufrir discriminación por motivos de género, el derecho a la vida y a la integridad física, el derecho a la salud, el derecho a no sufrir torturas ni tratos crueles, inhumanos o degradantes y los derechos del niño y de la niña. Los efectos perjudiciales en los ámbitos físico, psicológico y económico asociados a la mutilación genital femenina pueden extenderse a lo largo de la infancia, la edad reproductiva y la vejez.
Hoy en día, más de 230 millones de niñas y mujeres en todo el mundo han sido sometidas a la mutilación genital femenina. A medida que el mundo se acerca a 2030, los avances logrados en la última década se encuentran en un momento decisivo. La disminución de la financiación mundial y el creciente rechazo a la igualdad de género, a los derechos de las niñas y las mujeres y a los esfuerzos por poner fin a las prácticas nocivas hacen posible que se reviertan los logros del pasado. También representarán oportunidades perdidas para generar beneficios significativos sobre la inversión: se estima que por cada dólar gastado en poner fin a la mutilación genital femenina se obtienen 10 dólares en beneficios económicos.
Es mucho lo que está en juego. Se calcula que 23 millones de niñas más corren el riesgo de sufrir mutilación genital femenina en los próximos cuatro años y se prevé que alrededor de 4 millones de niñas corran ese riesgo solo en 2026. A pesar de estos desafíos, una cosa está clara: no puede ponerse fin a la mutilación genital femenina sin un compromiso y una inversión sostenidos.
El tema de este año: “Hacia 2030: No se puede ponerfin a la mutilación genital femenina sin un compromiso y una inversión sostenidos”, destaca la necesidad de contar con una participación sostenida de los gobiernos, la sociedad civil, las comunidades, las fundaciones filantrópicas y la comunidad internacional. Cada acto de compromiso, ya sea un cambio de política, una iniciativa de tutoría, un espacio seguro para el diálogo o una historia compartida de resiliencia, representa un paso hacia un mundo libre de mutilación genital femenina. La financiación continua y flexible es esencial para proteger los logros del pasado, mantener el impulso y garantizar que los actores nacionales y comunitarios puedan continuar su labor con confianza y estabilidad.
El 6 de febrero de 2026, el Programa Conjunto UNFPA-UNICEF, junto con sus asociados, hace un llamado a todas y todos para que renueven los compromisos, salvaguarden los avances logrados con tanto esfuerzo y garanticen que todas las mujeres y niñas puedan vivir libres de la mutilación genital femenina.
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