Myanmar

Myanmar enfrenta una crisis humanitaria prolongada caracterizada por el conflicto en curso, los desplazamientos masivos y las graves interrupciones de los servicios esenciales; condiciones que afectan de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas. 

Las limitaciones de acceso, las carreteras dañadas y los suministros intermitentes de energía impiden que las comunidades acudan a los centros de salud, en tanto que los refugios superpoblados y sin privacidad aumentan los riesgos de violencia de género. En muchos municipios, el debilitamiento de la atención sanitaria y la interrupción de las cadenas de suministro hacen que la atención materna rutinaria, los suministros anticonceptivos y los servicios de apoyo a las sobrevivientes sean cada vez más inaccesibles. 

La crisis se agravó aún más el 28 de marzo de 2025, cuando un terremoto de magnitud 7,7 azotó partes del centro de Myanmar que ya estaban enfrentando una crisis humanitaria extrema. En los 58 municipios más perjudicados, se calcula que 17 millones de personas resultaron afectadas, entre las que se encontraban unos 4,6 millones de mujeres en edad reproductiva y más de 220.000 mujeres embarazadas. Estas personas enfrentaron graves riesgos, ya que las clínicas, las carreteras, los sistemas de abastecimiento de agua y las infraestructuras de saneamiento resultaron dañados o destruidos. El hacinamiento en los refugios temporales, las altas temperaturas, las inundaciones monzónicas y las repetidas réplicas agravaron la situación de las mujeres y las niñas y perturbaron los servicios esenciales. 

Al inicio del año 2026 en Myanmar, las necesidades siguen siendo inmensas. Alrededor de 5,9 millones de mujeres y niñas en edad reproductiva necesitan asistencia humanitaria, incluidas unas 455.000 mujeres y niñas embarazadas. Al mismo tiempo, alrededor de 7,6 millones de personas necesitarán servicios de respuesta frente a la violencia de género, lo que refleja la magnitud de los riesgos de protección tanto en situaciones de conflicto como en situaciones de desplazamiento. 

El UNFPA tiene como objetivo prestar apoyo a más de 690.000 personas en 2026, dando prioridad a las mujeres, las niñas y las y los adolescentes que enfrentan mayor riesgo. En un entorno operativo muy limitado, el UNFPA hace hincapié en la movilidad, la integración y la continuidad de la atención sanitaria. Los equipos móviles prestan servicios integrados de salud sexual y reproductiva, protección contra la violencia de género y apoyo psicosocial y de salud mental, restableciendo el acceso cuando los centros están dañados o cuando se restringe la circulación. Los suministros esenciales de salud sexual y reproductiva están llegando a las zonas afectadas, en tanto que los espacios seguros para las mujeres y las niñas proporcionan gestión de casos, asesoramiento y derivaciones. Juntos, estos enfoques ayudan a mantener una atención de calidad, confidencial y centrada en las sobrevivientes, incluso cuando los sistemas oficiales se ven alterados. 

Las perspectivas siguen siendo precarias. La persistente inseguridad, las infraestructuras dañadas, la escasez de combustible, los cortes de energía y la volatilidad del mercado siguen retrasando la divulgación y debilitando las vías de derivación. El acceso sostenido, los recursos y las vías de derivación seguras serán fundamentales para garantizar que las mujeres y las niñas puedan acceder a una atención oportuna y confiable.

 

Actualizado el 5 de enero de 2026

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